Hacía frío.. era tarde y tenía que volver.. acababa de tener un encuentro con el viento. Viento, era una mujer hermosa 1.60 de estatura delgada, era bellizima, tenía el pelo como los rayos del sol, y sus ojos eran oscuros, brillantes, satinados, mágicos. Acababa de darle el primero de muchos abrazos, pero tuve que irme. Tuvimos. Subí al bus, había demasiada gente, era asfixiante, estresante, perturbador. Me dolía estar de pie e imaginé el teatro.. y a mi siendo bailarina de ballet clásico, dancé por todo el bus, sin que me importaran las miradas.. sin que me importara nada, eran mis pies mis pasos y yo, el mundo se hizo aire, el publico se hizo nada.. y todo tomó sentido, era hermosa la vista negra, y sentirme subida en el escenario, sin espectadores.
Acomodaba mis pies en su lugar, me cogía de las barras que habían dentro del bus y cada movimiento brusco de este, se convertía en el momento propicio para acondicionar los pasos a esa bella melodía silenciosa que me hacía danzar con tanta firmeza y elegancia. Era una bailarina espiritual, una de esas que nació de la nada, un día de tantos en una fecha que ya nadie recuerda, era una bailarina dentro de mi, una de veras.. mientras yo esperaba la próxima parada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario