El Desplante y la Angustia (parte I)
Necesitaba respirar aire de afuera, quería que lloviera y que el agua cayera sobre mis rizos, quería volver a la libertad por unas horas y quizá, encontrarme con algún recuerdo viejo, ¿quién sabe? en el camino nadie sabe que pueda verse; veía la lluvia caer, mientras me quedaba pensando en nada, ¿en nada? tal vez no, seguramente si pensaba en algo que olvidé de repente.
Al llegar a mi destino, sentí frió, ¿sería miedo?, estaba sola, completamente sola, y sentía las intimidantes miradas de quienes me rodeaban, puede que ni me notaban, es verdad, pero también puede que mis sospechas hayan sido ciertas, y estaban mirándome sigilosamente, y como diciéndose ¡mira como se viste!, ¡mira como se peina!, ¿estará perdida?: Pues que te digo, me gusta vestir diferente, me gusta estar despeinada y sí.. estaba perdida, desubicada, sin rumbo, caminaba por inercia, e intentaba sacar pecho para que no me notaran confundida.
Pero parezco tonta, ¿por qué me preocupo por lo que los demás piensan?, y respondiéndome a mi misma en ese instante supe, que no lo pienso porque me importe, lo pienso porque me sentía aludida, me sentía ciega en ese mundo de "lucidos"; después de tanto voltear y voltear, supe que lo que sentía era un vació en el estomago ni el berraco, sentía que no me hallaba, que a pesar de que girara muchas veces en la misma circunferencia, siempre encontraría lados y bordes.
Después sentí la necesidad de sentarme en algún lugar, sentarme como si esperara a alguien, como si fuera un cita, a la cual estaban incumpliendo, y viendo a la nada me quedaba por minutos imaginando si de verdad alguien llegaría, ¡patrañas mías!.. nadie llego nunca, estuve ¡sola!, ¡sola!,¡sola!.. por horas sin que alguien llegara, me sentí estúpida, y decidí caminar en círculos nuevamente, como quien dice "estoy pensando en que rayos hacer", pero en realidad caminaba en círculos, porque no sabia en que otra dirección caminar en ese momento, no sabia a quien mirar, me sentía realmente perdida. Pero llegó él, que como por arte de magia apareció, para sacarme de tal desplante en el que una persona de nombre nadie, en un lugar llamado ninguno, prometió llegar, a una hora exacta, un día planificado, en un año especifico, falló y es lo único que se.
Esa persona me llevó a otro lugar, donde volar no costaba más de mil, y el exceso se personas con alas era más alto que el número de personas que cabe en un avión; entre tanto, reconocía el paisaje, los verdes, los negros, la oscuridad y la claridad, y entre tanto reconocimiento, le vi.. allí sentado en el prado, no era otro más, era el único, solo que no lo sabia, y tampoco le importaba.
Apenas le vi, hice como si no lo hubiese visto, porque no quería incomodar su luna nueva, entrando como extra a saludarle la vida, así que continué, hasta que sentí unos pasos detrás mio, unas palmadas en la espalda y una voz muy conocida diciendo, ¡hola, tu que haces acá!- Para que veas tú, le dije, supe contener muchas cosas; la primera: las ganas de partirle la cara; segunda: las ganas de reconstruisela a punta de cariños míos, pero solo míos; tercera: ni partirsela ni reconstruirsela, porque si se la partía terminaría odiándome, y no era yo quien le reconstruiría de nuevo el alma, sería ella, su luna nueva.