Se hacía tarde, como la mayoría de las veces, tenía sueño.. hambre y fastidio por la gente (solo esa vez). Subí al bus como de costumbre y volvió a tocarme de pie, miré de repente para los lados y lo vi allí sentado, era un prófugo de la justicia, un ex-convicto de la ley, tenía la mirada más intimidan- te del universo y unos cuantos tatuajes en su brazo derecho, fuerte musculoso, ejercitado. Me miraba tan sigilosamente que hacia que una risa algo estúpida saliera a flote, hacia que no pudiera verlo cuando quisiera, hacia lo que nunca nadie hizo. El bus paró.. nos bajamos los dos, el corrió para abordar otro bus, me miro esta vez con una sonrisa picara, se sentó justo en la ventana para verme, le sonreí ahora si y el al mismo tiempo... sonrió
No hay comentarios:
Publicar un comentario