Estaba con mi madre esperando el bus justo en la esquina de aquella calle cuyo nombre no vale la pena mencionar, esperamos unos diez minutos hasta que llegó y lo abordamos, habían muchas personas, en primera fila estaba un hombre negro con un arete en su oreja izquierda y con una apariencia nada agradable, mi madre estaba justo a su frente (nos tocó de pie, no habían puestos disponibles). Mamá llevaba un paquete en sus manos y este hombre le miraba tan sigilosamente que le dije a ella que se corriera un poco más atrás. El hombre me miró. En frente mio, estaba sentado un señor de unos cuarenta años, con pocos pelos en la cabeza pero con muchos metros de frente, mi pelvis estaba justo en su cara y el le miraba, era incomoda aquella situación. No sé si su mirada era de incomodidad o si trataba de acercar su rostro a ese lugar bajo, privado, prohibido.. pero yo quería que no hubiese nadie para alejarme de el. El hombre negro me miraba nuevamente.
El hombre que estaba justo frente a mi, parecía tener una conversación con alguien que se escondía entre las personas que estaban dentro del bus. Era su esposa, quien le avisaba para bajarse, el hombre se paró y sentí un gran alivio.. yo me senté en su lugar. El hombre negro me miraba nuevamente. Al bus se subieron unas cuatro personas más, tres mujeres y un hombre para ser más exacta. Una de las mujeres tubo que abordar el bus de pie, y se aprisiono contra mi hombro, pude sentirle todo fue incomodo, sucio y sí.. dejó mi hombro masturbado. Mientras mi incomodidad aumentaba, el hombre negro seguía mirándome, pero esta vez tenía sus manos agarradas en algo apunto de pararse, pude notar que tenía sus uñas al revés. Se paro tranquilo, fresco, sin pena ni pudor, se acerco a una doña y metió la mano en la cartera que ella llevaba hacia atrás. Sacó algo, nunca vi que fue. Me miro de nuevo y con su dedo indice apretó sus grandes labios, como quien dice (no digas nada). Acababa de robarla, el bus se detuvo y el se bajó.
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