Hoy es un día normal en el que me dijiste que tu amor era mayor a tu deseo. Entonces preferiría que solo me desearas, porque el mero amor se convierte en últimas en un amor fraternal, alejado de la pasión insaciable que te produce la persona con la que querés compartir de tu amor.
No me ames fraternalmente
No huyas para evitarlo
No te inventes
No me inventes
No finjas desearme
No pretendas nada
No recuerdes
No la recuerdes ni en mi presencia ni en mi ausencia
No la vuelvas la razón de tu tragedia
Porque es más trascendente el amor que te hiere y te mata de tormento, mientras el amor sano no te garantiza el hundimiento del corazón al vacío.
Que delicia que el dolor te sacuda el cuerpo, que te haga sentir que amaste de la forma más real del mundo. La sensación del cordón umbilical que te unía con el otro se rompe, y entonces se te retuercen las entrañas con ínfimos dolores momentáneos que se agudizan con el tiempo.
Vos me dijiste que si ya no estabas conmigo, te acostumbrarías a mi ausencia, que harías un alto y que dolería pero que vos sabrías manejar lo, entonces yo supongo dos cosas:
La primera que no te doy las razones suficientes para que me ames sin razón, que hablé demasiado rápido sobre mi manera de sentir, que vos querés copiarlo de alguna forma para que me podás dejar ir así de sencillo.
Yo quisiera sentir el apego del otro hacia mi, no sé como ni con que pretexto pero trascender-te.
Y en mi egoista pensamiento continuo diciendo que me gustaría sentirme en tu centro, como tu centro que me antropocentricés, porque maldita sea lo merezco. Porque nunca te haría daño así la vida de mil vueltas. ¿Es duro de entender? Quisiera que me amaras mientras yo te hago el amor, mientras el nos hace, que alguna vez por fin me necesites. Que sea yo tu atadura.
Vivíte el amor que te mantenga fuera del mundo, que me querás conservar con tu amor de amante, que al final no sufrás por mi, porque soy algo que de cualquier forma será siempre tuyo.
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